LA ENCRUCIJADA DE LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA TRADICIONAL
En la agricultura actual cada vez más nos dirigimos a una especie de abismo dónde las personas quiere participar menos del negocio de la producción, y luego sale a flor la pregunta ¿Por qué pasa esto? En nuestros países la agricultura se desarrollo por muchos años (décadas) dentro de la mecánica de siembra tradicional, en el caso de pequeños productores a roza y quema de tierras que al cabo de unos años eran estériles porque se habían eliminado todos los elementos que permiten el crecimiento y desarrollo de una planta en su estado natural.

El planteamiento del trabajo de campo en los métodos tradicional de agricultura exige una extremada fortaleza por parte del agricultor, expuesto a las inclemencias del sol (con cada vez mayor intensidad de UV, origen de cáncer en la piel), la lluvia (con enfermedades respiratorias), y luego elementos adicionales del campo como insectos, roedores, rastreros y exposiciones a agroquímicos. Con esto un trabajador tiene esperanzas de vida muy limitadas frente a otros empleos que han de remunerarle más y a menor riesgo.

Siendo esto así y frente a la falta de políticas o iniciativas que lleven a un recambio, cada vez más jóvenes emigran hacia otras actividades que le brinden mejores condiciones de trabajo y mayores ingresos. Esto es lo que nos coloca en la encrucijada si debemos mantenernos en el pasado y presente o caminar hacia un futuro donde se pueda producir y generar las condiciones para que los jóvenes no emigren y conciban un futuro dentro de la agricultura.
PRODUCCIÓN AGRÍCOLA CON TECNOLOGÍA, LARGO CAMINO POR RECORRER
Durante años laboramos en sectores del servicios, que sólo nos confrontaban con el referente de producción de papeles y documentos que aportan a un sustento de la burocracia o control supuestamente para la toma de decisión sobre información (muchas veces incompleta). Luego al trasegar por el sector de la construcción y específicamente en áreas rurales, nos percatamos de las realidades expuestas en los párrafos anteriores de una manera más real.

Finalmente, ingresamos a la inversión en la parte agrícola convencidos que se podía obtener productos de mayor calidad y cantidad aprovechando los avances tecnológicos existente en países de la OCDE y algunos de Latino américa como México, Brasil, Guatemala, República Dominica y Costa Rica. Estos avances no solo permiten alcanzar mayor eficiencia y efectividad en la producción sino que generan condiciones ideales para el trabajo agrícola, referidas a otros sectores.
Lo primero es que la infraestructura a base de invernaderos (ambientes controlados), protege al trabajador de las inclemencias o cambios del tiempo, se produce bajo techo los 365 días del año. Adicional también permite crearle condiciones de trabajo muy símiles a los servicios o la industria de papel; un trabajador tiene un horario de trabajo, seguridad social, días de descanso y hasta cobros por sistema de banca en línea.
Además de lo anterior, la producción bajo tecnología permite al agricultor descubrir otras técnicas de manejo para las plantaciones y crecimiento en conocimientos de la agricultura moderna. Otro aporte de esta tecnología es que contribuye a disminuir el área de siembra a cielo abierto disminuyendo la devastación por la colocación de los cultivos extensivos, a la vez se disminuye la contaminación de los suelos por los agroquímicos que se utilizan en la fertilización y en el control de enfermedades y plagas
¿Entonces que es lo que hace falta? En nuestro parecer, hace falta voluntad de emprender una política agrícola que aproveche e incentive este tipo de desarrollos, que contribuyan a reducir la emigración de las poblaciones rurales a la áreas urbanas; haciendo más atractivo el permanecer en las áreas por mejores condiciones e incrementos de sus ingresos, sumado a una mejor calidad de vida. Todo esto también en lo macro representaría un incremento la participación del sector agropecuario en el crecimiento del país (PIB), como sucede en países como Holanda donde con la mitad del territorio de Panamá y 6,000 ha de invernaderos, producen 65 billones de dólares en producción agrícola.

Para esto debe haber un recambio en la forma de enseñar agricultura que incorpore todos esos elementos, como control de clima, fisiología, sistemas de riego, fertilización, manejo de enfermedades y plagas y manejo de actividades culturales; luego debemos pasar a entender que la revolución tecnológica tiene alcances globales que impactan en la forma no solo de producir sino de hacer negocios. Aunado a eso esta un esfuerzo que se debe hacer para mirar hacia el campo de una manera distinta a lo echo hasta ahora
“Ahora más que nunca pienso que el futuro es promisorio y que el país tiene todo para hacer del sector agropecuario un pilar del desarrollo y crecimiento del país y con ello el bienestar de nuestra gente del campo”.
Ing. Carlos Iglesias Gerente de Producción de Naturex, S.A. Alto Lino, Boquete, Chiriquí





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